Un total de 1.482 instalaciones de instituciones públicas y privadas en Andalucía han sido reconocidas como ‘zonas cardioaseguradas’ por la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía. Este distintivo se otorga a aquellos lugares que han cumplido con los requisitos en materia formativa e instalación de desfibriladores externos semiautomáticos.
La importancia de contar con estas zonas cardioaseguradas radica en la rapidez con la que se pueda iniciar la maniobra de reanimación cardiopulmonar básica en caso de una parada cardiorrespiratoria. Este programa tiene como objetivo principal reducir la mortalidad y las secuelas graves que pueden derivarse de una parada cardíaca, mediante una actuación inicial efectiva.
En la región de Andalucía, se han instalado cerca de 5.000 desfibriladores externos automáticos en organismos públicos, espacios de ocio, grandes aglomeraciones de personas y empresas privadas. Estos dispositivos permiten brindar los primeros auxilios necesarios en caso de una emergencia cardiovascular, antes de que lleguen los servicios médicos especializados.
Las instituciones reconocidas como ‘zonas cardioaseguradas’ incluyen instalaciones deportivas, edificios públicos, colegios, estaciones de trenes, hoteles y farmacias, entre otros. Por provincias, se distribuyen de la siguiente manera: 121 en Almería, 226 en Cádiz, 77 en Córdoba, 147 en Granada, 43 en Huelva, 70 en Jaén, 669 en Málaga y 129 en Sevilla.
Para lograr esta certificación, las instituciones deben cumplir con una serie de requisitos, como disponer de un número determinado de desfibriladores externos automatizados, tener un plan de formación para el personal, contar con un protocolo de mantenimiento adecuado y establecer un plan de activación interna para el uso de los desfibriladores.
En situaciones de sospecha de parada cardiorrespiratoria, los centros coordinadores de urgencias y emergencias del 061 brindan asesoramiento telefónico sobre cómo realizar las maniobras básicas de reanimación mientras llegan los equipos de emergencia al lugar del suceso. La aplicación temprana de estas técnicas puede aumentar significativamente las posibilidades de supervivencia de las personas afectadas.
En resumen, la creación de zonas cardioaseguradas y la disponibilidad de desfibriladores externos automáticos son medidas fundamentales para mejorar la respuesta ante emergencias cardiovasculares y aumentar las probabilidades de supervivencia de quienes sufren una parada cardiorrespiratoria.
FUENTE

