Una red de profesionales garantiza que el 99% de los estudiantes con discapacidades visuales en la provincia de Málaga puedan acceder a la educación inclusiva en centros de enseñanza ordinarios. Actualmente, 322 estudiantes ciegos o con discapacidades visuales severas están comenzando el año escolar con el apoyo de once equipos de atención educativa.
Estos estudiantes reciben orientación y apoyo para integrarse de manera efectiva en el sistema educativo, siguiendo el mismo plan de estudios que sus compañeros sin discapacidades visuales. En Andalucía, un total de 1.721 estudiantes en todas las etapas educativas son atendidos por 124 maestros, en colaboración con el Ministerio de Educación y la Junta de Andalucía.
El aprendizaje del Braille es fundamental para estos estudiantes, ya que les permite acceder a la información, expresarse creativamente y participar activamente en sus actividades diarias. El Braille se convierte en una herramienta esencial para su desarrollo personal y su inclusión social.
Además, se han implementado diversas acciones y recursos para facilitar el aprendizaje del Braille, como la transcripción de libros de texto y material impreso, la creación de mapas en relieve o 3D y el desarrollo de un método específico llamado «Braitic» para la enseñanza del Braille desde la primera infancia.
Los equipos de atención educativa, compuestos por maestros, psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales, desempeñan un papel fundamental en el apoyo a estos estudiantes. Actualmente, más de 400 profesionales están distribuidos en todas las comunidades autónomas, brindando apoyo integral para garantizar la inclusión educativa de los estudiantes con discapacidades visuales.
En cuanto a las etapas educativas, durante el curso 2025/2026, se distribuyen 1.721 estudiantes ciegos y con discapacidades visuales en Andalucía, Ceuta y Melilla, abarcando desde la educación temprana hasta la universidad. Cada provincia y comunidad autónoma cuenta con un número específico de estudiantes, destacando la importancia de garantizar una educación inclusiva en todo el territorio.
En resumen, la labor de estos profesionales y la implementación de recursos específicos son clave para asegurar que los estudiantes con discapacidades visuales puedan acceder a una educación inclusiva y de calidad, promoviendo su desarrollo personal y su participación activa en la sociedad.
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