El fútbol femenino ha experimentado un notable crecimiento en los últimos años, con más de 16 millones de jugadoras federadas en todo el mundo. Este aumento ha despertado un interés creciente en la comunidad científica por estudiar aspectos relacionados con el rendimiento y la salud de las deportistas.
Un equipo de investigadores del Departamento de Didáctica de las Lenguas, el Arte y el Deporte de la UMA, en colaboración con varias instituciones, llevó a cabo un estudio en el que se siguió a 18 jugadoras profesionales de un equipo de Segunda División española durante 13 semanas competitivas. El objetivo principal era analizar las variaciones en la carga externa a lo largo de la semana, así como investigar cómo la posición en el campo y otros factores contextuales influían en dicha carga.
Para realizar mediciones precisas, las jugadoras utilizaron dispositivos de Sistema de Posicionamiento Global (GPS) de última generación a 10 Hz, que permiten medir con precisión el trabajo físico en términos de distancia, velocidad y aceleración.
El análisis de los datos recopilados reveló que el desempeño físico está influenciado por el rol de cada jugadora en el campo. Se observaron diferencias significativas en variables como la distancia explosiva o la velocidad durante el juego. Además, se encontró que las jugadoras abiertas y delanteras acumulaban la mayor distancia a alta velocidad durante la semana, siendo las más exigidas en términos de intensidad.
El estudio también evaluó el impacto del contexto competitivo, descubriendo que la carga externa era mayor cuando el equipo se enfrentaba a rivales de menor estatus. Esta mayor demanda durante la semana laboral entre partidos se atribuyó a estrategias deliberadas del cuerpo técnico.
Otro hallazgo importante fue la variación en las demandas físicas según la proximidad del partido. El día del partido representaba la mayor carga para las jugadoras, mientras que el día anterior mostraba la menor exigencia, destacando la importancia de la preparación para mantener un rendimiento óptimo.
En resumen, este estudio aporta información valiosa para el campo del rendimiento en el fútbol femenino de élite, destacando la importancia de considerar el rol de cada jugadora, el contexto competitivo y la planificación del microciclo para optimizar el rendimiento físico de las deportistas.
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